2 de octubre de 2008

En el rio...

Me gusta venir aquí en invierno y compartir la soledad con el río al atardecer. Cierro los ojos sintiendo la luz húmeda que cae, la montaña nevada detrás de mis hombros y la fuerza del agua mientras avanza por las rocas transformándolas imperceptiblemente a su paso.

Me tumbo sobre la hierba mirando las ramas vacías. La mente huye. Recuerdo el río en otoño… te recuerdo.

Noto el sol sobre el cuerpo, mi piel se eriza. Comienzo a acariciarme entre los muslos, subo hasta el pecho y lentamente desabrocho los botones del jersey.

Con las manos comienzo a dibujarte. Empiezo por la cara. La recorro suavemente en el aire apenas rozándola con las yemas. Esbozo tus labios, que humedecen mis dedos, tu nariz, tus ojos, tus poros que respiran

Dibujo tus brazos y tus manos para que me puedas acariciar mientras me desnudas. Luego, la cintura, las piernas, los pies…. Nos tumbamos, nos besamos. Me pongo encima de ti, para sentirte dentro.

Me estremezco…los pezones se endurecen .Los aprieto con fuerza mientras bajo la mano frotándome el vientre. Descargas me atraviesan. Gimo guardando el sonido en la boca con miedo de que se oiga. ….Silencio. La luz nos regala los últimos instantes. Nos miramos mientras vas desapareciendo poco a poco.

Me acerco al río, y chapoteo lanzando el agua de un pie a otro. Grito de placer…, grito más fuerte. El aire frío acompaña al atardecer inmediato.

En la oscuridad cruzo el río y camino hacia casa.Tengo que preparar la cena. Hoy seremos tres…viene mi nieto.

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